IF

La independencia financiera

La IF (independencia financiera), también conocida como LF (libertad financiera), es un concepto abstracto para la mayoría de la gente. Para mi consiste en dejar de depender de un salario para poder mantener el nivel de vida que hemos elegido. Esto implica que si nuestro nivel de vida es sencillo y los gastos son bajos, la cifra de patrimonio y ahorros que necesitamos para superar ese umbral es menor que si elegimos un nivel de vida superior y con lujos. Es una tarea muy personal decidir cuál es el nivel de vida que se quiere tener, lo que me pueda servir a mi puede ser excesivamente austero para otra persona, y algo que yo pueda considerar como in-negociable puede parecer un lujo extravagante bajo una perspectiva diferente.

Dejar de depender de un salario no implica necesariamente dejar de trabajar. Solo implica que la variable del salario, que considero un factor crítico cuando aceptamos un empleo antes de ser financieramente independientes, deja de ser un factor tan importante. Esto nos proporciona mucha libertad para transformar nuestra vida como queramos:

  • Cambiar de profesión a algo que nos apasione aunque no sea muy lucrativo
  • Cambiar tu residencia a otro país o a un pueblo donde la calidad de vida sea superior
  • Reducir tu jornada laboral para tener más tiempo libre y/o cuidar de tu familia
  • Trabajar por contratos de corta duración disfrutando entre medias de largos periodos de vacaciones
  • Tener un poder de negociación superior en tu empleo ya que disminuye el miedo a ser despedido
  • E incluso dejar de trabajar para siempre y vivir de las rentas

¿Cuanto necesito para ser IF?

La comunidad inversora suele coincidir en la regla del 4% para determinar donde está la IF. Esta regla dice que debes calcular el total de tus gastos anuales (o establecer un presupuesto anual si lo prefieres), y esta cifra debe suponer el 4% del total de tu patrimonio. Pongamos un ejemplo: siguiendo esta regla, si se establece la cantidad de 25.000€ como presupuesto anual, necesitamos una cantidad de 625.000€ de patrimonio para alcanzar la IF. Encontrarás mucha información en internet sobre esta regla si quieres profundizar, aunque no creo que sea relevante ir al detalle por lo que comento a continuación.

¿Me proporciona la regla del 4% una cifra exacta?

Por supuesto que no. Creo que debe tomarse más como una indicación aproximada y que podemos modificar según nuestro parecer. Podemos ser más conservadores y utilizar un 3%, lo que aumentaría el patrimonio necesario. O podemos ser más confiados en nuestra capacidad de gestión financiera y conformarnos con un 4,5% o un 5%. También hay muchos factores que influyen en la elección del umbral, como tener hijos u otras personas dependientes, una familia que también aporte un patrimonio, una vivienda en propiedad… O incluso cuestiones de como definir el presupuesto anual:

  • ¿Son los 25.000€ del ejemplo anterior ingresos brutos o netos?
  • ¿Como contemplo los impuestos dentro de dicho cálculo?
  • ¿Y la inflación qué?

No es fácil llegar a una cifra absoluta para uno mismo, e imposible llegar a una cifra de patrimonio que sea de consenso para todos. Creo que la utilidad de esta regla es que nos permite establecer un nivel inferior bajo el que claramente NO hemos alcanzado la IF, una zona gris en la que estamos alcanzando la IF y un límite superior a partir del cual hemos alcanzado el objetivo.

Una vez tenemos relativamente claros estos objetivos es cuando podemos trabajar para conseguirlos. Y sobre todo darnos cuenta que no son absurdamente inalcanzables, no se necesitan millones de euros para alcanzar la IF como nos dice la intuición cuando no hemos dedicado tiempo a pensarlo. Para un profesional exitoso que además sepa gestionar sus finanzas personales desde la juventud debería ser posible alcanzar la meta a través del trabajo y el ahorro.

¿Debería tirar la toalla si creo que el objetivo es inalcanzable por determinados motivos?

Rotundamente no. Siempre se estará en una mejor posición ahorrando y alcanzando una fracción del objetivo que viviendo con la cuenta siempre cerca de cero. Confiar en que en el futuro se vaya a recibir una pensión o cualquier otro tipo de ingresos que nos permita vivir bien es un riesgo que todo el mundo debería hacer todo lo posible por evitar.

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